Este concepto educativo fue introducido en Perú por la ONG ProRural a partir de 2002 y tiene un estatus propio dentro del sistema educativo del país. Los Centros de Formación en Alternancia (en adelante CRFA) disponen de grandes superficies cultivables y los temas agrícolas forman parte del plan de estudios. La cooperación con CardoVerde tiene como objetivo introducir prácticas innovadoras en la formación de los alumnos y mejorar el autoabastecimiento de alimentos en términos de variedad y calidad.
En primer lugar, se establece un «huerto de observación», donde se prueban diferentes especies y variedades para producir abono verde y suministrar alimentos a la comunidad. Un equipo de 3 o 4 alumnos cuidan una pequeña parcela de 4 x 4 metros y documentan sus observaciones. De las especies que se adaptan bien a las condiciones del lugar, se producen semillas para su posterior distribución en la región.
Tras la creación conjunta de parcelas agroforestales, tres o cuatro alumnos del primer curso se hacen cargo de un «bloque» de 16 x 32 metros y cuidan de él, bajo la supervisión y orientación de los docentes, durante los cinco años de su formación secundaria. Las prácticas agroforestales se basan en los principios de la agroforestería «dinámica» o «sintrópica» desarrollados por Ernesto Götsch (véanse => Más información). Los alumnos pueden cosechar los primeros frutos de «sus» árboles incluso antes de acabar el ciclo formativo.
Aunque el enfoque actual de la cooperación se centra en el CRFA Nueva Esperanza, también las innovaciones se han adoptado en los CRFA de Antioquía y Pucalpillo, gracias a diversas reuniones y talleres conjuntos efectuados en la provincia de Alto Amazonas. Uno de los objetivos estratégicos de la cooperación entre ProRural y CardoVerde es promover la creación de redes y el intercambio de prácticas y procedimientos probados entre los CRFA con condiciones ecológicas comparables.
La cooperación de CardoVerde con ProRural recibió una ayuda de 25.000 euros de un fondo del BMZ (Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo en Alemania), entre octubre de 2023 y diciembre de 2024, que fue gestionada por la Fundación Schmitz Stiftungen.
CardoVerde apoya esta iniciativa con asesoría técnica y recursos financieros, principalmente para semillas, árboles y herramientas. Con una duración de apenas cuatro meses, la temporada de lluvias en Guadalajara es relativamente corta, por lo que el uso efectivo del agua representa uno de los temas centrales para el lugar. Debido a ello, en la etapa inicial se priorizó probar diferentes plantas tolerantes a la sequía, para luego multiplicar las semillas de las especies que dieron buenos resultados. El criterio de selección consiste en que las plantas no solo produzcan una buena cosecha, sino que también aporten abundante material orgánico, como mantillo y nutrientes para los microorganismos del suelo. Las especies de leguminosas Cajanus cajan, Dolichus lablab y Canavalia ensiformis han demostrado ser especialmente eficaces en este sentido, y en la actualidad se están probando la tithonia y variedades de sorgo.
Tras la expiración en 2025 de los contratos de arrendamiento de los invernaderos de la escuela, este año centramos nuestros esfuerzos en la recuperación y el uso autónomo de las superficies de los invernaderos. A principios del 2026 ya se han recogido las primeras cosechas abundantes de hortalizas. Los alumnos cooperan de forma voluntaria, organizados en grupos. Para todos ellos, el contacto con la tierra, las plantas y los animales constituye un valioso complemento al aprendizaje escolar.
Los alumnos reciben orientación de dos empleados con formación agrícola y un asesor con experiencia en agricultura ecológica, financiado por CardoVerde. Además del cultivo de plantas, se han creado otros campos de trabajo. Ahora también se crían gallinas, cerdos y abejas, y se genera compost de lombrices a partir de los residuos orgánicos de la cocina.